sábado, 1 de noviembre de 2014

ATINEMOS LA PREGUNTA: ¿DE QUÉ MURÍO? O ¿CÓMO VIVIÓ?

Por José Raúl Ramírez Valencia. 

Preguntarnos por el sentido de la muerte no es fácil, resulta en todo momento incómodo, es la única pregunta que no tiene escapatoria ni justificación. Algunos filósofos afirman que la filosofía nace para esclarecer y superar la realidad de la muerte. La pregunta por la muerte de inmediato suscita, eleva, depura y profundiza la verdad de la existencia; mequetrefe aquel que nunca se ha planteado seriamente la realidad de la muerte. Simone de Beauvour decía: “que una existencia temporal sin muerte vuelve absurda la empresa humana”, pues la muerte no solo nos pone pensativos, sino que también nos vuelve pensadores. Paradójicamente, la muerte resalta y enaltece la vida. Mauricio Blondel escribía: “cuando llega la muerte es cuando se aprende la valorización de los actos”. Ante el suceso de la muerte la pregunta más sabía es cómo vivió y no de qué murió, según intuición de Ricardo Tobón, filósofo y arzobispo de Medellín. Ahora bien ¿será que la muerte es una perdida que resta o más bien una suma que plenifica todo lo vivido?

miércoles, 8 de octubre de 2014

SOSPECHAR DE LA SOSPECHA

José Raúl Ramírez Valencia

Me pregunto si será enfermedad, idolatría, virus, infección, adicción o manía -en fin, cualquiera de estas realidades en cierta manera manifiestan la mentalidad de algunos sectores y personas de la sociedad- la tendencia de mirar a las personas bajo el lente macroscópico de la sospecha. Un cuantificado número de ciudadanos y feligreses de distintas profesiones y estratos, le rinden culto a su majestad la sospecha, conducta tan generalizada en nuestros tiempos y en la cual se encuentran algunos periodistas, con el supuesto argumento de la búsqueda de la verdad y el derecho a informar a toda la audiencia, están infectando a la “cultura” con este virus dañino e defectuoso. Hay que sospechar de la sospecha misma.

viernes, 12 de septiembre de 2014

¿LA PROFESORA O LA NIÑA? TACTO Y CONTACTO.

José Raúl Ramírez Valencia.

El 27 de junio en Estados Unidos es el día de Helen Keller, una mujer destacada por su oratoria, sus escritos; promotora del sufragio femenino y su compromiso social. Cuando uno escucha esta cantidad de pergaminos se imagina a una persona con la plenitud de sus cinco sentidos y sin limitación alguna. Helen fue una niña que nació sana, pero a los 19 meses, debido a una enfermedad, quedó ciega y sorda. ¿Cómo una persona sorda y ciega consigue ser una gran escritora y oradora?  He ahí el milagro de una buena pedagogía.

viernes, 15 de agosto de 2014

EL RUIDO NOS INVADE, EL SILENCIO NOS HABITA UNA INVITACIÓN A REPOSAR LA PALABRA

Por José Raúl Ramírez Valencia.   

Ruido, algarabía, bulla y palabrería son realidades que están aturdiendo, intoxicando y degradando al ser humano, pues el silencio, la serenidad, la calma y la palabra meditada se han convertido en realidades extrañas para el común de la gente, dado el ajetreo continuo al que somos sujetos abocados-avocados en esta sociedad consumista y alborotada, que presenta la bulla y los ruidos estentóreos y estridentes como máximas expresiones de cultura y de adrenalina pura.

lunes, 14 de julio de 2014

DE LA GRAMÁTICA DEL IDIOMA A LA GRAMÁTICA DE LO DIVINO

Por José Raúl Ramírez Valencia

Una de las competencias que cada día va exigiendo el mundo laboral es la del segundo idioma. Para quien habla otra lengua, el mundo, el vocabulario, la cultura y las posibilidades, se amplían enormemente. Detrás del aprendizaje de un idioma hay toda una pedagogía, que bien puede relacionarse con el aprendizaje de la fe, por ello me parecen fundamentales estos cuatro pasos al momento de enfrentar un nuevo idioma. 1. Saber escuchar. Es imposible aprender un idioma si no se ejercita constantemente la escucha. El escuchar conlleva apertura, interiorización, disciplina y paciencia; quien escucha deficientemente responde desatinadamente y emite fonemas distorsionados, de no fácil comprensión. La fe también parte de una escucha interior, antecedida por el silencio dinámico que busca dejar reposar la voz-amor de Dios en lo profundo de la persona. Dios-Padre habla con fuerza y novedad continua-cotidianamente; nosotros poco lo escuchamos. El santo es quien escucha permanentemente la nitidez de la voz de Dios.

viernes, 6 de junio de 2014

ENTRE LO ÍNTIMO Y LO PÚBLICO: UNA FRONTERA POR HABITAR

 

Por. José Raúl Ramírez Valencia
Selfie es una palabra inglesa que significa tomarse fotos a sí mismo, auto-retratarse. Cuando una persona se toma fotos de una manera compulsiva, obsesiva, para publicarlas en las redes sociales —como una forma de compensar la falta de autoestima y llenar así un vacío existencial o de intimidad— se conoce, según algunos psicólogos, como selfitis. Esta conducta de tomarse fotos constantemente se clasifica en tres grados: selfitis bordeline, que consiste en tomarse fotos por lo menos tres veces al día, pero sin publicarlas en redes sociales; selfitis aguda, tomarse fotos a sí mismo por lo menos tres veces al día y publicarlas en las redes sociales; y selfitis crónica, tomarse fotos sin control alguno, como cuando una persona se retrata seis veces al día y obsesivamente las publica. Este comportamiento va tomando cada día más fuerza, dado las facilidades que ofrece la tecnología, como es la cámara del celular y las posibilidades que brindan las redes sociales.

miércoles, 14 de mayo de 2014

HIJOS QUE SE CREEN DE PAPI Y MAMI


Por José Raúl Ramírez Valencia 


No es lo mismo ser hijo de “papi y mami” que creerse hijo de papi y mami. El que es auténticamente hijo de papi y mami, no hace alarde de su condición, porque es su hábitat natural, sus relaciones con el medio y las personas son de aspiración, no de ambición. El auténtico hijo de papi y mami reconoce y agradece su situación como un privilegio y un compromiso con su familia y con su grupo social, además es una persona formada, sin resentimientos y sin pretensiones veleidosas; sabe que tiene privilegios, pero responde con perenne prontitud a esos privilegios. Conoce su entorno social, por tanto, se relaciona con él sin estropear a los otros. Por el contrario, la persona que se cree hijo de papi y mami, crea un ambiente postizo y superfluo, mantiene ambiciones y vive de un mundo imaginario e ilusorio, se presenta como auténtico e importante, cuando realmente lo que está renunciando inconscientemente a sus raíces y fortalezas.